El cáncer de mama volvió a instalarse en la agenda sanitaria en la antesala del 4 de febrero, Día Mundial del Cáncer, con foco en el acceso oportuno, la equidad y la calidad de la atención. En ese marco, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la implementación sostenida de modelos integrales de atención podría reducir la mortalidad por cáncer de mama un 2,5% anual. En la Argentina, ese impacto equivaldría a más de 3.200 vidas salvadas en un período de 20 años.
El tema fue abordado en un episodio del podcast #MacmaConVos, impulsado por MACMA –Movimiento Ayuda Cáncer de Mama–, con acompañamiento de la compañía biofarmacéutica AstraZeneca. Participaron las doctoras Lorena Lainati (MN 101436), jefa de Oncología del Hospital Tornú y directora de la Carrera de Oncología de la Universidad de Buenos Aires, y Julia Ismael (MN 94.867), oncóloga clínica, máster en Políticas Públicas y directora ejecutiva de GEDYT.
El intercambio puso en el centro el recorrido asistencial y su ordenamiento como condición para mejorar la atención en un sistema de salud con múltiples actores y niveles de decisión. “Pensar en un plan nacional es pensar un marco estratégico, sostenido, integral y obligatorio que un poco ordene todo el recorrido del paciente oncológico, porque existen un montón de acciones, pero el problema es que las tenemos un poco descoordinadas”, dijo Lainati.
Ismael planteó la necesidad de instrumentos comunes para articular un sistema sanitario federal. “Un plan nacional de control del cáncer vendría a ser un instrumento de organización y de que todos hablemos el mismo lenguaje”, afirmó.
La discusión se apoya en un escenario epidemiológico que mantiene presión sobre el sistema de salud. En la Argentina se registran anualmente alrededor de 6.100 fallecimientos y más de 22.000 nuevos casos, según datos del Instituto Nacional del Cáncer. Aunque se trata de una patología con alto potencial de detección temprana y tratamiento eficaz, las barreras de acceso y las demoras impactan directamente en los resultados clínicos.
La gestión de los tiempos asistenciales fue señalada como un componente crítico. Lainati identificó como hitos la demora hasta la primera consulta, la obtención de resultados diagnósticos y el inicio del tratamiento: “Estos puntos son los que modifican la sobrevida de nuestros pacientes”, sostuvo.
El uso de datos y la medición de procesos también apareció como eje para orientar decisiones. En esa línea, se mencionó el rol de estrategias de navegación de pacientes, orientadas a acompañar el recorrido por el sistema y facilitar el acceso oportuno a las distintas instancias de atención.
“Lo que no se mide no se puede mejorar. Entonces, primeramente, todos los que estamos empecemos a saber cuáles son nuestras demoras para después evaluar alguna estrategia de mejora”, dijo Ismael, directora ejecutiva de GEDYT.
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