La inflación de enero habría iniciado 2026 en 2,2% mensual, tanto en el nivel general como en el núcleo, de acuerdo con Equilibra. La cifra se ubica por debajo del registro oficial de diciembre de 2025 (2,8%) y cerca de los pronósticos del sector privado relevados por el Banco Central: el REM proyectó 2,0% para el primer mes del año.
En la comparación con el segundo semestre de 2025, el dato de enero se inserta en un régimen de inflación mensual acorde a los estándares argentinos recientes, pero con una señal adicional: el ancla cambiaria se mantuvo firme y, en enero, el dólar mayorista retrocedió en pesos, lo que implicó una apreciación real del tipo de cambio.
Entre julio y diciembre de 2025, el IPC nacional se movió en un rango acotado, con una secuencia que fue desde 1,9% mensual en julio y agosto hasta 2,8% en diciembre. Esa trayectoria dejó un promedio mensual cercano a 2,3% en el semestre y una inflación acumulada del orden de 14,3% en esos seis meses.
En ese recorrido, octubre (2,3%), noviembre (2,5%) y diciembre (2,8%) marcaron una aceleración gradual frente al piso del invierno. Diciembre, además, mostró presión en rubros asociados a precios regulados y transporte, según informó el Indec para el cierre de 2025.
La estimación de Equilibra para enero sugiere una inflación “simétrica”: el nivel general y el núcleo avanzaron 2,2%. Dentro de esa composición, los regulados se ubicaron en 2,4% y los estacionales en 2,0%, con un núcleo sin alimentos y bebidas en torno a 2,0% mensual.
En el desglose por capítulos, el mayor aumento habría estado en restaurantes y hoteles (3,8%), seguido por bienes y servicios varios (3,1%) y alimentos y bebidas no alcohólicas (3,1%). En el extremo inferior, prendas de vestir y calzado habría registrado una baja (-1,6%). Equilibra indicó que su indicador semanal se construye con relevamientos de 130.000 precios (principalmente por web scraping), con cobertura del 85% de los capítulos del IPC nacional y estimaciones econométricas para el resto.
El contraste con el REM es relevante: el relevamiento del BCRA anticipaba 2,0% para enero, en un sendero descendente hacia 1,5% mensual a mediados de 2026. La estimación de Equilibra, en cambio, ubica el punto de partida algo por encima de ese escenario.
La dinámica cambiaria de enero aportó una señal adicional. El tipo de cambio mayorista de referencia (Comunicación “A” 3500) pasó de $ 1.469,6 por US$ el 2 de enero a $ 1.447,7 por US$ el 30 de enero, lo que implica una apreciación nominal cercana a 1,5% en el mes. En el recorrido, el tipo de cambio tocó un mínimo de $ 1.427,0 por US$ el 22 de enero.
Cuando el tipo de cambio nominal sube menos que los precios internos —o, como en este caso, incluso cae en pesos— se produce una apreciación real: el peso se encarece en términos de precios relativos frente a los socios comerciales. Con una inflación estimada de 2,2% y una apreciación nominal del dólar mayorista, la apreciación real del mes se amplifica. El efecto suele ser doble: contribuye a moderar precios de bienes transables e importados, pero reduce competitividad cambiaria y puede acelerar la sustitución hacia importaciones en sectores sensibles.
En este inicio de 2026, el dato de inflación y la trayectoria del tipo de cambio vuelven a mostrar una tensión clásica de estabilización: desinflación con ancla cambiaria, a costa de un tipo de cambio real que se aprecia.
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