Un perro obsesionado con la nieve encontró una nueva forma de diversión cuando vio a su compañero felino dentro de una caja de arena y decidió convertirla en un improvisado trineo. La escena ocurrió en una casa donde la llegada del invierno y la nieve transformó el patio en un parque de juegos inesperado para Promise, una perra que disfruta cada oportunidad para deslizarse cuesta abajo.
Según relató el sitio estadounidense The Dodo, especializado en historias de animales, Promise mostró desde muy pequeña una fascinación particular por la nieve. Cada nevada significó para ella correr, jugar y, sobre todo, tirarse en trineo. Cuando no tenía a nadie que la acompañara, incluso empujaba el trineo sola por la pendiente del jardín.
La sorpresa llegó cuando a esa dinámica se sumó un integrante inesperado de la familia: Whisper, un gato rescatado con espíritu curioso y aventurero. Días antes de Navidad, la dueña de ambos compró un trineo para Promise y decidió usar una caja de arena vacía, adecuada para el tamaño del gato, para incluir al felino en la experiencia.
Según destacó Mery, su dueña, Whisper entró de inmediato en la caja para inspeccionarla. En ese momento, Promise reaccionó como si se tratara de un trineo más: tomó la correa atada a la caja y comenzó a arrastrarla por la casa. Lejos de alterarse, el gato permaneció quieto y observó la situación con calma, acostumbrado al movimiento y al juego.
Al notar la tranquilidad del felino, la dueña decidió llevar la experiencia un paso más allá. Trasladó la caja con Whisper al exterior y la apoyó sobre la nieve. Promise no dudó: tomó la correa y arrastró a su compañero hasta la colina que solía usar para deslizarse. Una vez en la cima, empujó la caja y dejó que descendiera por la pendiente.
Whisper y Promise jugando en la nieva con el nuevo trineo inventadoLas imágenes del momento, registradas en video, muestran a Promise entusiasmada con su nuevo “compañero de trineo”, mientras Whisper mantuvo una actitud serena y tolerante durante todo el recorrido. Según relató su dueña, el gato apenas mostró una leve curiosidad y aceptó la experiencia sin resistencia, incluso cuando la caja se detuvo y volvió a iniciar el descenso.
La escena se repitió varias veces. Promise parecía disfrutar del juego compartido, mientras Whisper se adaptó a la dinámica con naturalidad. Varios comentarios en redes sociales destacaron su sorpresa : “Esto es lo más tierno”; “Es un gato muy tolerante”; “Mirando en repetición”; “Increible”.
Tras un rato de juegos en la nieve, ambos regresaron al interior de la casa para descansar. El cierre de la jornada incluyó una siesta compartida. Ambos son amigos desde que Whisper fue rescatado a las dos semanas de nacido.
La historia se viralizó por la originalidad de la escena y por la convivencia poco habitual entre un perro amante de la nieve y un gato dispuesto a subirse a una caja de arena convertida en trineo. Un episodio que combinó juego, confianza y una amistad que encontró en el invierno un nuevo motivo para fortalecer el vínculo.

