WASHINGTON.- Las resonantes promesas de campaña para transformar a Nueva York que tanto rédito electoral le dieron al alcalde Zoharan Mamdani, el joven dirigente demócrata socialista de fulgurante ascenso el año pasado, empezaron a toparse rápidamente con los primeros escollos presupuestarios, ante las resistencias del estado a aprobar un aumento de impuestos a los ricos y a las grandes corporaciones.
“No queremos tener que recurrir a medidas tan drásticas para equilibrar nuestro presupuesto. Pero, en caso de no tener otra opción, nos veremos obligados a hacerlo”, advirtió Mamdani en la presentación de su plan preliminar de gastos para el año fiscal.
El alcalde -quien el año pasado sostuvo una áspera disputa dialéctica con el presidente Donald Trump por sus planes de gobierno- propuso el martes aumentar el impuesto a la propiedad en la ciudad de Nueva York un 9,5%, una medida que tiene lista en su escritorio si finalmente no lograra convencer a la legislatura estatal y a la gobernadora, la demócrata Kathy Hochul, de su opción número uno.
“El primero es el camino más sostenible y justo: aumentar los impuestos a los más ricos y las corporaciones y corregir el desequilibrio entre lo que la ciudad proporciona al estado y lo que recibimos a cambio”, explicó Mamdani, quien asumió el 1° de enero pasado.
Hochul, que se postula a la reelección este año, se opone a subir los impuestos a esos sectores, y, a modo de bálsamo, el lunes anunció que el estado destinaría 1500 millones de dólares en dos años a la ciudad de Nueva York para ayudarla a abordar su escasez presupuestaria. Ese auxilio financiero fue celebrado por Mamdani.
“La fortaleza de la ciudad afecta la fortaleza del estado”, dijo la gobernadora, que se despegó del plan de Mamdani para aumentar el impuesto a la propiedad. “Está obligado a presentar opciones. Eso no significa que sea la solución definitiva”, señaló.
El plan en carpeta de Mamdani generaría unos 3700 millones de dólares, y afectaría a más de tres millones de viviendas unifamiliares, cooperativas y condominios, y a más de 100.000 edificios comerciales.
Además, el primer alcalde musulmán de la ciudad propone usar 1000 millones de dólares de las reservas de la ciudad y otros 229 millones de un fondo destinado a costear beneficios sanitarios de los jubilados para cerrar la brecha fiscal. Su presupuesto debe ser aprobado antes del 30 de junio próximo.
“A largo plazo, haría recaer la responsabilidad de resolver esta crisis sobre los neoyorquinos de clase trabajadora y media”, advirtió Mamdani, que construyó su candidatura con una campaña enfocada en lograr que Nueva York sea un lugar más asequible para vivir. Transporte público gratuito, supermercados de alimentos gestionados por la ciudad y guardería universal fueron solo algunas de sus promesas que más impactaron al electorado.
Mamdani apostaba por aumentar el impuesto sobre la renta personal de los neoyorquinos que ganan más de un millón de dólares anuales como principal estrategia para solventarlas, pero se ha visto obligado a barajar alternativas ante las resistencias del estado.
Su administración describió inicialmente un déficit presupuestario de unos 12.000 millones de dólares para los próximos dos años, aunque tras considerar algunos ajustes más la ayuda adicional anunciada por Hochul, lo redujo a 5400 millones de dólares.
La propuesta de Mamdani, presentado en una conferencia de prensa, rápidamente generó un coro de críticas de distintos sectores.
En un comunicado conjunto, la vocera del Concejo Municipal de Nueva York, Julie Menin, y la concejal Linda Lee, presidenta del Comité de Finanzas, dijeron que en un momento en que los neoyorquinos “ya enfrentan una crisis de asequibilidad, no debería considerarse en absoluto la posibilidad de recurrir a reservas para imprevistos y proponer aumentos significativos del impuesto a la propiedad”.
“El Concejo cree que hay áreas adicionales de ahorro e ingresos que merecen un escrutinio cuidadoso antes de aumentar la carga sobre los propietarios y las pequeñas empresas”, añadieron.
El presidente del distrito de Queens, el demócrata Donovan Richards, calificó la propuesta de Mamdani como “imposible”. También el contralor de la ciudad, Mark Levine, se sumó a las críticas, al afirmar que depender de un aumento de esos impuestos y de una reducción significativa de las reservas para afrontar la brecha presupuestaria “tendría consecuencias nefastas”.
Por su parte, la Junta de Bienes Raíces de Nueva York (Rebny, por sus siglas en inglés), una asociación de peso en la industria inmobiliaria de la ciudad, instó al alcalde a primero hacer una evaluación exhaustiva de sus gastos.
“Utilizar aumentos de impuestos de cualquier tipo, incluyendo a la propiedad, ya de por sí es extremadamente regresivo, pero aumentar los ingresos o tapar agujeros presupuestarios es imposible”, advirtió el presidente de Rebny, James Whelan.
Los neoyorquinos no han experimentado una medida de este tipo desde la época en la que Michael Bloomberg era alcalde. En 2002, promulgó un aumento del 18,5% en los impuestos a la propiedad, la mayor alza en décadas, para compensar el déficit presupuestario derivado de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
La Comisión de Presupuesto Ciudadano, un think thank no partidista, calculó que el plan sugerido por Mamdani equivaldría a un aumento del impuesto a la propiedad de alrededor de 700 dólares al año para un propietario familiar tipo. Su presidente, Andrew Rein, dijo que el alcalde está presentando una “falsa elección” entre aumentos de impuestos sobre la renta y sobre la propiedad, y que debería buscar más recortes y ahorros en el presupuesto.


