OTTAWA.– La política canadiense atraviesa un momento de reconfiguración que tiene como epicentro un evento inesperado: el Foro Económico Mundial de Davos. Lo que comenzó como una intervención diplomática del primer ministro Mark Carney se ha transformado en el catalizador de una serie de deserciones dentro del Partido Conservador, dejando al liderazgo del opositor Pierre Poilievre en una posición de extrema vulnerabilidad y al gobierno liberal a las puertas de una mayoría absoluta.
El caso más reciente y resonante es el de Matt Jeneroux, legislador por Alberta –un bastión tradicionalmente conservador–, quien anunció este miércoles su decisión de unirse a la bancada progresista del oficialismo.
Jeneroux no es un caso aislado; es el tercer legislador conservador en abandonar las filas de Poilievre en apenas unos meses para sumarse al proyecto de Carney.
La clave de esta migración de legisladores reside en la performance de Carney en el escenario global.
Cuando formalizó su cambio de partido, Jeneroux fue explícito al señalar el motivo de su giro político: el discurso de Carney en Davos el mes pasado.
En esa intervención, el primer ministro condenó enérgicamente la coerción económica ejercida por las grandes potencias contra naciones más pequeñas, una postura que no solo le valió elogios internacionales, sino que logró eclipsar la presencia del presidente estadounidense, Donald Trump, en el mismo foro. Allí, además, se convirtió en la contracara y nuevo rival del mandatario norteamericano.
“Sinceramente, fue el discurso en Davos donde enfrentaste todo de frente. Creo que abrió muchos ojos”, le confesó Jeneroux a Carney.
Para muchos legisladores, la capacidad del primer ministro para defender la soberanía y prosperidad de Canadá frente a las presiones externas –especialmente las medidas comerciales y las ambiciones expansionistas de la administración Trump– ha resultado más convincente que la retórica de la oposición.
Jeneroux, quien inicialmente planeaba renunciar a la política, cambió de opinión tras discutirlo con su familia, argumentando que el momento actual del país exige un “liderazgo firme” y unidad nacional para enfrentar los desafíos globales.
Con la incorporación de Jeneroux, los Liberales –que han gobernado en minoría desde las elecciones de abril pasado– se encuentran ahora con 169 escaños, situándose a tan solo tres de alcanzar la mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes, compuesta por 343 asientos.
Este avance es estratégico para Carney, quien ha insistido en que necesita un mandato mayoritario para reaccionar con eficacia a los aranceles y las políticas comerciales de Estados Unidos.
El camino hacia ese control total del Parlamento podría despejarse en los próximos meses, ya que existen tres vacantes legislativas pendientes de elecciones especiales.
Si el Partido Liberal logra imponerse en estos distritos, Carney podría gobernar sin necesidad del apoyo de la oposición hasta octubre de 2029, consolidando el giro hacia el centro que inició tras reemplazar a Justin Trudeau en 2025.
Para Pierre Poilievre, estas deserciones son un golpe devastador a su autoridad. A pesar de haber sobrevivido a una revisión de liderazgo el mes pasado, la pérdida constante de legisladores sugiere que no tiene el control total.
Expertos como Daniel Béland, de la Universidad McGill, señalan que estos movimientos transmiten un mensaje de debilidad que socava la imagen de Poilievre como alternativa de gobierno.
La reacción del líder conservador ha sido furibunda, acusando a Carney de intentar secuestrar una mayoría mediante “sucios acuerdos de trastienda” y calificando la decisión de Jeneroux como una traición a sus votantes.
Agencias Reuters y AP
