Nueva York se enfrenta a una tormenta invernal que ha derivado en vientos huracanados y nevadas intensas. En la madrugada del lunes 23 de febrero, la presión central descendió de 1012 mb a 972 mb en menos de 24 horas, lo que derivó en la formación de una bombogénesis o “ciclón bomba”.
La tormenta se intensificó durante la mañana del lunes frente a las costas de Nueva Jersey y Delaware. Las nevadas alcanzaron tasas de entre dos y tres pies, y los vientos llegaron a los 40 y 70 mph, según consignó el Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés).
En Nueva York, la nevada generalizada se debilitó durante la tarde. No obstante, se esperaban nieves residuales que podrían dejar entre una y tres pulgadas en áreas locales del estado.
Con relación a los vientos, se registraron ráfagas de viento de entre 30 y 50 mph sobre todo en la costa. Estos prevén reducirse de manera drástica durante la madrugada (20-35 mph) y continuarán calmándose hasta el martes por la mañana.
“Durante la tarde y la noche se mantienen ráfagas de 56 a 80 km/h. Estas se van a debilitar de forma considerable hacia la medianoche, por lo que las ráfagas serán más cercanas a 20-35 mph”, detalló el organismo en su último informe.
El NWS afirmó que el “ciclón bomba” se mantendrá activo durante gran parte del lunes. Sin embargo, las condiciones meteorológicas mejorarían para este 24 de febrero, con un día despejado y temperaturas que alcancen los 30°F (-1,1°C).
Para el miércoles, las nevadas regresan tras el paso de un frente cálido. Con este fenómeno meteorológico, se prevén lluvias y nieve ligera, con acumulaciones de hasta una pulgada en la ciudad de Nueva York.
Esta inestabilidad se mantendría hasta el jueves 26 de febrero en la zona metropolitana de Nueva York y su interior. Luego, las temperaturas tenderán a normalizarse, lo que permitirá el derretimiento gradual de la nieve durante el día y su congelamiento en las noches.
“Las temperaturas máximas del martes oscilarán entre los 20 y los 30 grados F. Luego, la tendencia se acercará a la normalidad”, aseguró el organismo meteorológico sobre el avance climático durante los próximos días.
La bombogénesis es una gran tormenta que experimenta un rápido fortalecimiento durante un período de 24 horas, según consignó AccuWeather. Cuando una tormenta se intensifica, la columna de aire asciende a un ritmo creciente a medida que disminuye la presión dentro de la tormenta.
“Las tormentas, por supuesto, siempre tienen una presión atmosférica más baja, pero en este caso, la presión atmosférica disminuye rápido a medida que el sistema de tormentas se intensifica”, declaró Jon Porter, meteorólogo jefe de AccuWeather. “La presión barométrica se reducirá de forma considerable muy rápidamente”.


