Desde que la Inteligencia Artificial (IA) irrumpió como herramienta accesible a todos en noviembre del 2022, múltiples han sido los cuestionamientos sobre el uso de obras e información preexistentes como insumo de sus entregables.
Lo que para algunos constituye una evidencia de infracción de derechos autorales, para muchos otros es un intento extraviado de detener el avance irreductible de esta asombrosa tecnología.
Una estrategia novedosa empleada por el actor Matthew McConaughey ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos, intenta crear un obstáculo más al uso de su imagen en plataformas de IA a través del registro de marcas de frases icónicas ligadas a diferentes personajes de las películas en que ha participado.
Entre las frases que el actor ha registrado se encuentra su famoso: “alright, alright, alright”, que aparece en “Dazed and Confused” del año 1993.
Otra de las frases que mereció registro es “Just keep livin’, right? I mean, what are we gonna do?”, así como breves videos del actor, que aprovechan la nueva tendencia para aceptar registros de marcas no tradicionales.
Apenas en diciembre de 2025 los registros como marca le fueron otorgados, posibilitando la presentación inmediata de acciones legales en contra de usuarios no autorizados.
La intención del equipo de abogados del actor se orienta a demandar como uso ilegal de marca cualquier utilización de su imagen, su voz o las frases que ha convertido en “célebres” a través de sus filmes.
Para una Oficina de Marcas como la de Estados Unidos, que suele tener interpretaciones amplias para los alcances de las marcas registradas, con un criterio flexible para la exigencia de su uso directo en productos o servicios, la estrategia de McConaughey podría otorgarle una posición sólida para obligar a algunas de las plataformas de IA a evitar el uso de la materia amparada por esas marcas.
Esta postura parece estar en línea con las más recientes tendencias con relación al empleo de herramientas de IA, que están acotando la controversia del uso no autorizado de derechos preexistentes a soluciones “caso por caso” en las que, ni todo uso de obras previas es libre, ni todo producto generado por IA está exento de ser impugnado por violar derechos de imagen, derechos de autor o marcas registradas, cuando las reglas vigentes son claramente aplicables a una obra derivada de una primigenia.
Lo que el asunto deja en claro es que, ante los saltos cuánticos que las herramientas de IA siguen dando en tiempos tan cortos, su regulación se vuelve ya un asunto de alta prioridad para cualquier Estado.
En particular, los usos de estas herramientas para fines delictivos, militares o de ataque a la privacidad deben ser atendidos sin demora.
En muchos de los casos, no parece haber tiempo para esperar a que resoluciones judiciales en diversas jurisdicciones vayan construyendo una batería de criterios para orientar el debate.

