El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este sábado que la infraestructura defensiva de Teherán quedó neutralizada tras una serie de bombardeos en el estrecho de Ormuz, clave para el transporte de petróleo. Tras ello el mandatario instó a las potencias globales a desplegar buques de guerra para custodiar la zona comercial marítima.
El republicano afirmó que las fuerzas de su país “eliminaron el 100% de la capacidad militar de Irán“, aunque incluyó la posibilidad de pequeños ataques remanentes mediante drones o proyectiles de corto alcance. Aseguró también que las tropas de Estados Unidos mantienen bombardeos sobre la línea costera y que sus unidades recibieron la orden de disparar contra cualquier embarcación iraní en la zona.
En tanto, el líder de la Casa Blanca dirigió en particular su convocatoria de cooperación a los gobiernos de China, Francia, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido. El objetivo de esta alianza, dijo, es para garantizar la seguridad en la ruta fluvial ante los intentos de bloqueo. Trump calificó la situación actual como el fin de una amenaza por parte de “una nación decapitada”.
El discurso de Trump se exacerbó tras la reciente ofensiva sobre la isla de Kharg. El presidente calificó este viernes la magnitud de la operación como exitosa y dijo: “Bajo mi dirección, el Comando Central de los Estados Unidos ejecutó uno de los bombardeos más poderosos en la historia de Medio Oriente”.
Ante este avance, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Aragchi, advirtió este sábado ante la televisión estatal local que “Irán responderá a cualquier ataque contra sus instalaciones energéticas” tras la ofensiva estadounidense sobre la isla de Kharg, principal centro de exportación de crudo del país.
“Si se atacan instalaciones iraníes, nuestras fuerzas atacarán instalaciones de empresas estadounidenses en la región o de empresas en las que Estados Unidos tenga participación”, advirtió. Aunque destacó que lo harían con cautela para garantizar que no se vean afectadas zonas densamente pobladas.
En este enclave de 22 kilómetros cuadrados, se concentra cerca del 90% de las exportaciones de crudo iraní, lo que la convierte en una pieza estratégica del conflicto y en un riesgo para la estabilidad energética global. Sus aguas profundas permiten el atraque de superpetroleros que transportaban más de tres millones de barriles diarios, principalmente hacia China.
Trump apela a las repercusiones de la paralización del canal en otras naciones para argumentar el pedido de apoyo, ya que funciona como un corredor energético vital para el comercio internacional. Por él circula habitualmente cerca del 20% del suministro global de crudo e Irán utiliza estratégicamente esta condición para obtener un mayor poder de negociación.
La interrupción del tráfico impulsó una suba en los los precios del petróleo (que superó los US$100 por barril) y generó problemas de abastecimiento en múltiples naciones. La Administración de Información Energética de Estados Unidos precisó que la mayoría de los volúmenes que transitan por el área carecen de rutas alternativas para salir de la región.
Andres Repetto en LN+El paso consiste en una vía de 33 kilómetros de ancho en su sector más estrecho, que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán para permitir el acceso de los barcos al resto del mundo. Los supertanqueros transportan gas y petróleo desde Arabia Saudita, Kuwait, Irak, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos. La inmensa mayoría de estos cargamentos tiene como destino los mercados de Asia, donde China figura como el principal cliente.
El jefe del Estado Mayor estadounidense, Dan Caine, definió la geografía como un espacio de alta dificultad técnica. El general admitió. “Es un entorno tácticamente complejo”, dijo este viernes y reconoció la complicación para escoltar el tráfico de naves de forma segura.

