El Campo de Piedra Pómez, en la puna de CatamarcaEl Campo de Piedra Pómez, en la puna de Catamarca

Catamarca: el plan para preservar un paraíso de flamencos y biodiversidad que irrumpe en un desierto inhóspito

2026/03/15 21:41
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CATAMARCA.- Es uno de los paisajes menos conocidos de la Puna. Hay que recorrer kilómetros de un desierto en donde casi no se ven señales de vida, rodeado por más de 200 volcanes, algunos de ellos tímidamente activos, con fumarolas y geiser. El último volcán que erupcionó lo hizo hace 75.000 años, con tanta fuerza que dejó unas formaciones únicas en el mundo, como es el Campo de Piedra Pómez. Más allá, tras varias horas de camino, a partir de los 3500 metros sobre el nivel del mar, el paisaje se vuelve tan inhóspito que hace unos años la NASA investigó allí la posibilidad de vida en condiciones extremas.

Pero cuando todo parece aridez infinita, de repente, aparecen las lagunas saladas y el desierto se convierte en oasis. Un entorno único, donde es posible cruzarse con zorros, con sapos y con suris, con algún cóndor y con cientos de aves. Y desde allí, el contorno de la laguna, que parece un delta verde, se logra distinguir el paraíso de los flamencos. Miles de ellos, posados en una sola pata, o con su cabeza bajo el agua, se sacuden suavemente para lograr atrapar las diatomeas, organismos unicelulares que se encuentran únicamente en esas lagunas y que son su alimento. Esta es la razón por la cual allí viven y anidan el 18% de las parinas chicas que existen en el mundo, una de las tres especies de flamencos que habitan estas lagunas, junto con las parinas grandes y los flamencos australes.

Este es el ambiente único, desconocido para muchos, que la provincia de Catamarca quiere preservar. Por estos días, el Ministerio de Agua, Energía y Medio Ambiente provincial, a cargo Eduardo Niederle, presentó ante las autoridades de evaluación y creación de los sitios Ramsar el “Plan de Manejo Ambiental del Subsitio Ramsar Norte Lagunas Altoandinas y Puneñas”. El sitio se creó en 2009, como iniciativa de la investigadora de flamencos Patricia Marconi, de la Fundación Yuchan, que impulsó la presentación ante este organismo creado en Ramsar, Irán, que busca preservar humedales de importancia internacional, en función de los servicios ecosistémicos que proveen.

En total, ya hay más de 2500 sitios protegidos y 24 están en la Argentina. Sin embargo, no son tantos los sitios que hasta ahora presentaron un plan de manejo ambiental. El plan de manejo del subsitio Sur fue presentado en 2022.

El 18% de las parinas chicas de todo el mundo viven en estas lagunas de Catamarca

En este caso, según apuntan los especialistas, la importancia radica en que en los dos tomos de casi 400 páginas, se determinan criterios de preservación de áreas críticas frente a la degradación del ecosistema, ante el crecimiento de la actividad minera, del turismo de naturaleza y de la actividad de pastoreo en la zona.

Básicamente, el plan constituye el marco legal para establecer, en pleno auge de la minería de litio en la región, que no se puedan instalar proyectos en las áreas rojas del sitio, que son principalmente las lagunas, y que no se puedan desarrollar actividades a menos de 500 metros de los márgenes, distancia que se consideró como necesaria para no afectar la vida de las especies que habitan esos oasis andinos.

Las vicuñas suelen verse en las vegas, donde crece más vegetación

Pero no solo eso, tampoco se permitirá utilizar el agua de esas 13 lagunas, o de los cursos y ambientes que las comunican, ya que según determinaron los investigadores se trata de un sistema intercomunicado, y si se afecta una parte, el impacto sería en todo el humedal.

El dato no es menor, ya que el uso del agua es muy importante para la extracción y tratamiento del litio. Las empresas deberán demostrar que obtienen ese recurso sin afectar las áreas y sistemas protegidos. Fuera de esas áreas rojas (lagunas) y amarillas (conexiones), presentando los estudios requeridos, se podrán realizar proyectos de minería y de turismo.

Hay que recorrer varias horas en medio del desierto hasta llegar a las lagunas

Para dar a conocer estas medidas, el Ministerio de Agua, Energía y Medio Ambiente de Catamarca organizó un recorrido de cuatro días al que convocó a un grupo de especialistas y representantes de ONG y fundaciones vinculadas a la conservación, del que también participó LA NACION. Tras tomar contacto con el contenido, LA NACION consultó a la Cámara de Empresas Mineras de Catamarca para conocer cómo evalúan la medida, sin embargo, hasta el momento no hubo una respuesta oficial.

“Terminamos de elaborar el plan en diciembre, que se presentó como resolución ministerial 276/2025, y ahora queremos comenzar a regular las actividades que se puedan realizar dentro del subsitio, tanto para el turismo, como para la minería”, explica Jazmín Menéndez, secretaria de Medio Ambiente de Catamarca. “Para esto, delimitamos zonificaciones que condicionan el uso: una zona núcleo, roja, que se debe preservar completamente. No queremos que allí haya ninguna actividad que impacte negativamente en nuestros lugares naturales. Pero después hay otras zonas en las que sí puede haber actividad minera, de turismo, o de cultura. La idea de convocar a especialistas y a ONG fue llevarlos a conocer el área natural protegida, el subsitio Ramsar Norte: la Laguna Purulla, la Laguna Diamante, Laguna Grande, el Volcán Galán, y otros para que puedan conocer y darnos su aporte, ya que tienen mucha experiencia con aves, con los ambientes, en armar integraciones”, detalla Menéndez.

Cría de llamas en corrales, en El Peñón, que es el punto de partida para conocer y recorrer las lagunas altoandinas y puneñas

¿Cuál sería el área roja? Las lagunas, según establece el plan de acción. “Por ejemplo, la Laguna Grande, que tiene una gran proliferación de parinas. Lo mismo la laguna Diamante y la Purulla. Son zonas especialmente sensibles. Son sectores que necesitamos que se conserven tal como están porque son clave para preservar la biodiversidad del humedal. La actividad no se podrá acercar a menos de 500 metros de las lagunas”, apunta la secretaria.

El plan también determina las zonas 2, como aquellas áreas que interconectan las lagunas y que permiten que sea posible la vida en una región tan árida, con un régimen de lluvias muy escaso y con cuencas que no se conectan con grandes ríos, sino que se alimentan de lluvias y del deshielo. En ellas tampoco se podrán realizar actividades extractivas, ni de turismo, si se considera que produce daño. Son por ejemplo las vegas, que son las que concentran la función ecosistémica del humedal: actúan como esponjas o reservorios de agua, que permiten que en esos sectores puedan existir determinadas especies y, a la vez, proveen el alimento para otras, muchas de ellas consideradas como protegidas o amenazadas. A partir de ahora, las empresas mineras que se instalen allí deberán presentar a las autoridades competentes, además de un estudio de impacto ambiental, distintos estudios sobre la afectación del uso del agua y esto será monitoreado por las autoridades. “Se prohibirá cualquier obra de infraestructura que altere el escurrimiento natural del agua y la interconexión entre lagunas y vegas”, dice el plan de manejo, y agrega: “No se permitirá extracción alguna de agua de los aportes hídricos que pudieran condicionar la recarga de la zona núcleo”.

Los zorros, otros habitantes del recóndito lugar

Cuando uno recorre esta zona de la puna de Catamarca, queda claro que todavía está pendiente una señalización y delimitación de circuitos y senderos autorizados para el turismo, ya que es una actividad que se quiere promover. En la práctica, hoy casi no hay cartelería o está borrada y este es uno de los objetivos del plan de manejo, para evitar que la llegada del turismo de naturaleza, que viene creciendo en los últimos años agrave la situación del humedal, que según el panorama descripto en el documento, se encuentra en un estado de fragilidad y tiene posibilidades de recuperación por sí mismo bajas, debido a las condiciones de clima extremo y a la altitud en la que se encuentra, con zonas en las que se llega hasta los 4600 metros sobre el nivel del mar.

El turismo de naturaleza atrae cada vez más visitantes a la Puna catamarqueña

Durante una de las recorridas, se vio cómo una camioneta de una agencia de turismo de otra localidad se acercaba hasta el borde mismo de la Laguna Grande, donde miles de flamencos y parinas se alimentaban, e intentaba avanzar y no desistía a pesar de que el grupo de especialistas le hacía señas e intentaba hacerlo desistir.

“Siempre es importante que una provincia presente planes de manejo de las áreas Ramsar. No todas lo tienen, tenemos que decir que es un paso adelante y en particular que se haga público”, apunta Alejandro Pietrek, biólogo, investigador del Conicet y de la organización Wildlife Conservation Society (WCS), que participó de la recorrida.

Avistaje de aves, uno de los atractivos de las Lagunas Altoandinas y Puneñas

“Esta es un área muy relevante: es parada de muchas especies de aves migratorias, sobre todo en la época de verano, hay muchas lagunas salinas e hipersalinas que son muy importantes para la biodiversidad altoandina. Pero a la vez, el área es un foco en este momento de muchos emprendimientos de litio. Y naturalmente algunos de estos cuerpos de agua están en el ojo de las empresas. Entendemos que Catamarca es una provincia minera y que una planificación del uso del territorio es importante para el desarrollo de su economía, por un lado, y por otro para conservar la biodiversidad, sobre todo en los puntos más críticos, como la Laguna Grande, que es una de las que reciben más flamencos de la puna de toda la Argentina, donde hay nidificación de esta especie de flamenco de James, que no hay en muchos lugares. Desde WCS creemos que es muy importante planificar adecuadamente el uso del territorio”, dice Pietrek.

En el Campo de Piedra Pómez

¿Por qué es importante que se preserve el humedal? “Este humedal tiene características muy particulares. En lugares muy áridos, como este de la Puna y de los Altos Andes, concentran una enorme biodiversidad, incluso microscópica, como los estromatolitos, que son organismos antiquísimos. Alrededor de las lagunas se forman vegas, que son las áreas que tienen una vegetación propia, distinta, y que secuestra mucho carbono, algo muy importante en tiempos de cambio climático”, agrega el especialista.

“La figura de Sitio Ramsar es un poco laxa en cuanto a protección. Mi recomendación es avanzar a la declaración de áreas que sean intangibles, con una protección mayor. Se necesita mucho financiamiento para el manejo efectivo del área. En este momento, el turismo tiene poco control, se necesita infraestructura, cartelería, guardaparques, para el control y la vigilancia real. Desde WCS se está empezando a trabajar en la idea de paisajes pilotos donde haya conservación con minería y de también tratar de pensar mecanismos de compensación y mitigación de los impactos mineros. No hay en la Argentina una tradición de empresas mineras compensando o mitigando fuertemente, como en otros países. Y creo que ese es el principal aporte que tiene que empezar a hacer la minería. Si la provincia quiere entrar a mercados internacionales que exigen sustentabilidad, tienen que empezar a pensar en compensación, mitigación y planeamiento de conservación con minería”, apunta Pietrek.

Una parina en Laguna Grande

Carlos Barrionuevo es biólogo y asesor de la Secretaría de Medio Ambiente. “El subsitio Ramsar Norte involucra tres departamentos, Tinogasta, Antofagasta de las Sierras y el norte de Belén. Al ser tan extenso, se subdividió en dos sitios. En el sitio Norte, son más de 600.000 hectáreas e involucra a 13 lagunas altoandinas, que tienen diferentes características, en cuanto a tamaño, composición. Algunas son efímeras, que en algunos momentos del año no conservan agua, pero son de interés, porque tienen asociado lo que se conocen como turberas, vegas. El humedal no solo es el agua, sino el ambiente que lo rodea y la forma que tiene de conservar el agua. Y, al formar parte de una matriz extremadamente árida, frente a la aridez, la baja temperatura, la amplitud térmica, la altitud y la escasez de recursos, los humedales cobran enorme importancia”, explica. En las vegas suelen verse otras especies, como la vicuña, y cerca de las zonas de valle, habitadas, la frecuente la cría de llamas.

“Efectivamente, se trata de paisajes de una belleza incomparable y de una inmensidad fuera de toda escala humana, como el Campo de Piedra Pómez. Y, en el imperio de la aridez extrema, aparece la fertilidad de las vegas que convocan manadas enormes de vicuñas y cuerpos de agua como las lagunas Grande y Purulla que ofrecen el espectáculo de miles de flamencos andinos”, apunta Claudio Bertonatti, creador de la Fundación Azara e investigador de la Universidad Maimónides, que participó del recorrido. “Estos lugares protegidos como Sitio Ramsar son la apuesta más inteligente que pudieron hacer las autoridades de Catamarca para promover el desarrollo regional de la mano de un turismo basado en la conservación de estos paisajes de relevancia mundial y no de la mano de la minería, que suele tener un brazo destructor de los paisajes”, añade.

Miles de parinas y flamencos en Laguna Grande, en Catamarca

“Los lugares que visitamos me parecieron importantísimos para preservar. Destaco lo diverso, social y económico que es el sitio. No solo lo ambiental, para conocer más de cerca cómo es una provincia donde la minería juega un rol tan importante”, dice Mariel Basallo, representante de la organización Banco de Bosques, que promueve el aporte de los privados para la creación de áreas protegidas de uso público, como se hizo en el Impenetrable, en Chaco, en Entre Ríos, con la creación del Parque Provincial Isla y Canales Verdes, o La Reina, en Jujuy. “Veo que las autoridades tienen muchos desafíos, porque conociendo el área vimos que no hay infraestructura, no hay control, no hay guardaparques. Es muy amplia el área, muy difícil acceso, así que es un gran desafío el diseño del uso del área, el uso público”, suma.

“Es importantísimo avanzar el plan de manejo de un sitio Ramsar, pero creo que sería mejor avanzar en la creación de áreas protegidas con otras categorías de manejo. Como parques provinciales o nacionales, en áreas específicas donde se encuentren altos valores de conservación y estratégicas, que puedan preservarse más allá del desarrollo económico que está en auge en el lugar”, sostiene, en sintonía con Pietrek. “Banco de Bosques busca la conservación, la preservación de áreas importantes a nivel ambiental, por lo tanto se podría implementar algo así”, propone.

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