CÓRDOBA.- De los nueve complejos exportadores argentinos que crecieron por encima del promedio (9,1%) el año pasado, cinco están relacionados con el campo: encabeza el bovino con 22,9% interanual. Le siguen yerba mate, 14,8%; miel, 13,2%; oleaginoso, 10,8% y forestal, 10,3%.
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Los datos derivan de un trabajo de Adrián Gutiérrez Cabello para el Centro de Economía Regional, de la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad Nacional de San Martín. en el que se realiza un balance del comportamiento de las exportaciones argentinas que, en 2025, crecieron 9,3% interanual (US$7408 millones).
Los impulsores del crecimiento fueron los sectores minero (metalíferos y litio), petrolero, bovino y oleaginoso, mientras que los complejos automotriz, cerealero y siderúrgico registraron un estancamiento o retroceso.
En esa línea, hay una “primarización” y “energetización ” de la canasta exportadora. Mientras las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) perdieron terreno, los sectores extractivos y los productos primarios con escaso procesamiento (poroto de soja) “ganaron protagonismo” .
En ese contexto el sector cerealero logró mantenerse estable (creció US$218 millones interanual) “solo gracias a que el trigo tuvo un año excelente, compensando la caída del maíz y la cebada”.
En el complejo soja, que el producto con mayor valor agregado (harinas/pellets) haya caído en facturación, mientras que el producto básico (poroto) haya crecido 144%, “sugiere una dinámica de mercado que favoreció la materia prima por sobre el producto procesado”.
En el análisis por sector, destaca que el oleaginoso recuperó en 2025 su hegemonía con US$25.046 millones. El complejo soja se mantiene como el principal con US$21.442 millones, harinas y pellets lideran con US$8566 millones, seguidas por aceite con US$7220 millones y porotos con US$4916 millones (duplicaron la cifra del 2024).
“Tras una fuerte caída en 2023, hay una tendencia de recuperación sostenida aunque todavía se está debajo del récord registrado en 2022 (US$24.900 millones)”, señala el reporte.
El girasol creció 49% interanual y el maní consolidó su tendencia alcista con US$1228 millones. En cambio, el sector olivícola aportó US$201 millones, tras el excepcional valor de US$322 millones alcanzado en 2024.
El sector cerealero, uno de los pilares de las exportaciones, con US$11.670 millones , mostró un leve crecimiento interanual pero bajó su participación de 14,4% a 13,4% por la suba más acelerada de otros complejos. El maíz es el producto con mayor peso dentro del sector aunque mostró un retroceso (US$6660 millones versus US$7264 millones de 2024) que no empaña su mejora de las últimas décadas (US$944 millones en 2002).
El trigo fue el gran impulsor del crecimiento cerealero en el 2025; alcanzó US$3649 millones. De cebada se exportaron US$1081 millones y de arroz US$280 millones (US$70 millones más que en 2024).
El sector ganadero, traccionado por el bovino, sumó ventas al exterior por US$6249 millones, lo que cuadruplica las ventas afuera del 2002 (US$1539 millones). La carne bovina fue el producto estrella, pasando de US$3379 millones en 2024 a US$4340 millones en 2025. El complejo lácteo tuvo un desempeño positivo, casi unos US$300 millones más en la comparación interanual, el valor más alto desde 2002.
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En lo que hace al sector hortícola, el reporte da cuenta de que “logró un hito” al alcanzar los US$1047 millones en exportaciones. La papa se consolidó como el principal producto con US$350 millones (siete veces más que en 2002), pero fueron los porotos los impulsores del crecimiento anual ya que saltaron de US$203 millones a US$311 millones en un año. El ajo registró una ligera baja interanual, lo mismo que garbanzos.

