Dentro de dos semanas la selección argentina tendrá su despedida como local antes de la Copa del Mundo. El partido, que probablemente se desarrolle en la Bombonera, cumplirá dos objetivos: permitir el último contacto con el público y ser un nuevo ensayo para que Lionel Scaloni siga ajustando piezas con miras a la defensa del título de campeón. En ese contexto, el amistoso con Guatemala adquiere sentido tras la suspensión de la Finalissima y del duelo con Qatar en Doha. Sin esos compromisos, el equipo se había quedado sin actividad para la ventana internacional de marzo y corría el riesgo de llegar al Mundial con siete meses vacíos de competencia.
El problema, otra vez, está en la jerarquía del adversario, un patrón que se repite desde la consagración en 2022 y que sumará este 31 de marzo otro episodio. De los últimos 12 equipos con los que se enfrentó Argentina en esta clase de encuentros, ocho se ubican por debajo del puesto 50 del ranking de FIFA, y uno, exactamente en esa posición.
En este caso, Guatemala ocupa el 94° escalón, y se sitúa por detrás de selecciones débiles, como Burkina Faso, Omán, Kosovo, Gabón, Uganda, Bahréin, Zambia y Benín, y apenas por encima de Palestina y Tailandia. La elección del rival puede explicarse por los plazos: en tiempo récord, tras frustrarse el partido previsto frente a España, AFA debió encontrar un contrincante para que la selección sumara rodaje rumbo al Mundial. Sin embargo, este tipo de oponentes no es una excepción, sino una constante a lo largo de todo el proceso.
De 2023 en adelante, a excepción de Australia (27), Ecuador (30) y Venezuela (50), todos los adversarios de la selección en compromisos preparatorios figuraban del puesto 51 hacia abajo al momento de los cruces. Y varios, incluso, muy por fuera del top 100.
En este tiempo, AFA ha priorizado lo económico por encima de lo deportivo. Las giras por Estados Unidos y la insólita visita a Angola en el cierre de 2025 dejaron varios millones en las arcas de la institución, aunque escaso rédito futbolístico. Ante la consulta sobre por qué Argentina no se mide con las potencias, la respuesta desde la casa madre se repite: por una cuestión de costos, ninguna empresa está dispuesta a organizar o patrocinar un partido que implique afrontar cachés elevados con un margen de ganancia reducido.
La cuestión, en todo caso, presenta dos aristas. Por un lado, que AFA no haya contemplado resignar parte de esos ingresos en favor de una mayor exigencia en la cancha. Por otro, que sobran ejemplos de cruces competitivos, incluso en esta fecha FIFA, de marzo: Brasil y Ecuador se medirán con Francia; Uruguay lo hará con Inglaterra; México y Estados Unidos se enfrentarán con Portugal, y Paraguay jugará contra Marruecos, cuarto en el Mundial de 2022 y este martes declarado campeón de la última Copa África, que había perdido como local frente a Senegal en la final pero que ahora le fue otorgada en los escritorios de la Confederación Africana.
“Para Guatemala, un buen resultado pasaría por evitar una derrota abultada; ganar es directamente imposible”, reconoce Mynor Sandoval, periodista guatemalteco de ESPN. “Si bien el equipo cuenta con jugadores de nivel aceptable, medirse con futbolistas de la élite mundial marca una diferencia difícil de sostener durante todo el partido”, agrega.
El conjunto dirigido por Luis Tena viene de quedarse a las puertas del que habría sido el primer Mundial de su historia, en una eliminatoria atípica en la que no participaron los tres principales equipos de la región, ya clasificados como anfitriones: México, Estados Unidos y Canadá. Fue segundo de Jamaica en su grupo y, en la ronda siguiente, en la que el primero de cada zona se clasificaba de manera directa y el segundo accedía al repechaje, terminó tercero, detrás de Panamá y Surinam. El detalle es que, a falta de dos jornadas, cuando se cruzó con el líder, llegó a remontar un 0-2 pero terminó cayendo sobre el final. Esa derrota lo dejó sin chances matemáticas y puso en la cuerda floja a su entrenador. La expectativa era alta pero el equipo y el DT –mexicano, con dos etapas al frente del Tri– no estuvieron a la altura.
Tras ese traspié, Guatemala afrontó un solo partido: cayó por 1 a 0 ante Canadá en el Banc of California Stadium, de Los Ángeles. En el amistoso con Argentina el director técnico les daría participación a algunos juveniles, en un proceso de renovación con la mira puesta en el Mundial de 2030.
En esta fecha FIFA, los centroamericanos se medirán también con Argelia, el rival de Argentina en el debut mundialista, con el que se enfrentarán el 27 de marzo en Génova, Italia. En esa jornada, mientras la mayoría de las selecciones encarará el primero de sus dos compromisos de esa ventana del calendario internacional, el equipo dirigido por Scaloni se entrenará en Ezeiza con un rival que no está confirmado; de hecho, se mediría apenas con la selección sub 20 a la que dirige Diego Placente, en una práctica formal de fútbol.
Guatemala será el undécimo adversario de Argentina desde la obtención del cetro en Qatar. La selección ganó todos sus partidos y, en 80% de los casos, por más de un gol. Las excepciones fueron los duelos contra Ecuador y Venezuela, ambos, 1-0. El resto expone con claridad el nivel del contrincante: 2-0 a Panamá (58º en el ranking), 7-0 a Curazao (88º), 2-0 a Australia (27º; el único oponente de peso entre éstos), 2-0 a Indonesia (150º), 3-0 a El Salvador (81º), 3-1 a Costa Rica (52º), 4-1 a Guatemala (106º), 6-0 a Puerto Rico (157º) y 2-0 a Angola (89º). Un recorrido casi perfecto en los números, pero construido en su mayoría frente a selecciones de segundo, tercer y cuarto órdenes.
Mientras AFA busca al menos un rival para la fecha FIFA de junio, que se realizará con la lista ya confirmada para el Mundial y con el plantel instalado en Estados Unidos, el balance reciente arroja un dato inédito: por primera vez en la historia, Argentina llegará a una Copa del Mundo sin haberse medido con un seleccionado europeo. En sus últimas apariciones públicas, Scaloni intentó desdramatizar la situación al recordar que antes de Qatar 2022 el equipo casi no se había cruzado con selecciones del Viejo Continente –apenas Alemania e Italia– y, aun así, terminó levantando el trofeo.
De todos modos, pese a que la cancelación del encuentro con España se debió al conflicto en Medio Oriente, la selección pasó de proyectar un cruce con el mejor equipo del ranking de FIFA y otro frente a un rival mundialista, Qatar, a disponer de un solo partido y ante un adversario de menor jerarquía.
Consecuentemente, el compromiso con Guatemala servirá para volver a ver al equipo en el país después de seis meses –la última presentación fue contra Venezuela, en septiembre, por la penúltima fecha de las eliminatorias–, para presenciar posiblemente el último partido de Lionel Messi en el país y para entrar en clima mundialista. Sin embargo, en términos futbolísticos, aportará poco: no será una medida real, en un contexto en el que el resto de las selecciones ya se prueba ante rivales de buen nivel.


