La llegada del verano y el inicio de las vacaciones escolares exige reforzar medidas de prevención para salvaguardar la salud de los niños que participan en colonias y actividades acuáticas. La Dra. María Cecilia Avancini, médica pediatra y jefa de Pediatría de vittal, detalló pautas clave para minimizar riesgos ambientales y accidentes frecuentes.
Para seleccionar una colonia segura, la especialista indicó que es fundamental verificar la presencia de personal entrenado en primeros auxilios, infraestructura adecuada con espacios de sombra, acceso a agua potable y protocolos claros para emergencias o situaciones de calor extremo.
En materia de protección solar, se recomienda evitar la exposición al sol entre las 10 y las 16 horas y aplicar protector solar de amplio espectro (UVA/UVB) con factor de protección solar (FPS) de 30 o superior, treinta minutos antes de la exposición y renovarlo cada dos horas o tras salir del agua. También se aconseja el uso de ropa holgada y clara, sombreros de ala ancha y anteojos de sol originales para proteger la vista.
Respecto al uso de repelentes, la Academia Americana de Pediatría sugiere productos con una concentración de DEET no superior al 30%. La Dra. Avancini advirtió que no deben emplearse en menores de dos meses. En niños mayores, el adulto debe aplicar el producto en sus propias manos y distribuirlo sobre la piel infantil, evitando ojos, boca y manos. Es prioritario aplicar primero el protector solar y, veinte o treinta minutos después, el repelente.
La hidratación resulta clave, dado que los menores de un año son más vulnerables al golpe de calor. Se recomienda ofrecer agua potable de manera constante y favorecer la lactancia materna en bebés. Ante signos como temperatura elevada, piel roja y caliente, decaimiento, confusión, vómitos, mareos o orina muy oscura, se debe acudir a asistencia médica inmediata.
Sobre la seguridad en el agua, la médica subrayó la necesidad de una supervisión adulta permanente y cercana, incluso en presencia de guardavidas. Las piscinas privadas deben contar con cercos perimetrales de al menos 1,20 metros y trabas de seguridad. Los flotadores solo actúan como complemento y no reemplazan la vigilancia directa, y se debe desalentar que los niños corran por los bordes para evitar caídas.
Finalmente, se resalta la importancia del lavado de manos previo a cada colación y del consumo de frutas y verduras de estación. Si los niños llevan vianda, es esencial mantener la cadena de frío para prevenir intoxicaciones alimentarias.
“La prevención integral, desde la mochila hasta el comportamiento en la pileta, permite que las vacaciones sean lo que deben ser: un espacio de juego, aprendizaje y seguridad”, concluyó la Dra. Avancini.
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