Donald Trump regresará esta semana al foro internacional de Davos, en Suiza, tras desatar otra avalancha sobre el orden global. Sin embargo, para el Presidente de Estados Unidos (EU), su principal audiencia está en casa.
La primera aparición de Trump en seis años en la reunión de la élite política y económica mundial se produce en medio de una crisis creciente por su intento de adquirir Groenlandia.
Los demás líderes también estarán ansiosos por hablar de otros hitos de su primer año de vuelta en el poder, desde aranceles hasta Venezuela, Ucrania, Gaza e Irán.
El tema de Groenlandia será uno de los principales porque confrontará a sus socios de la OTAN y de la Unión Europea.
El repudio que despierta Trump ya se ve en Davos. Ayer, unas 300 personas se manifestaron en contra de la presencia del presidente estadounidense.
“Creemos que es inaceptable que el Foro Económico Mundial, y Suiza en general, reciba a fascistas como Trump, porque ayuda a legitimar sus acciones”, comentó Nathalie Ruoss, vicepresidenta de la Juventud Socialista Suiza.
El sábado, cientos de manifestantes se habían lanzado en una caminata hasta Davos desde otro municipio de la región, sin embargo, solo les fue autorizado manifestarse a 300 de ellos.
Pero en Suiza Trump no podrá evitar la tormenta global de acontecimientos que ha generado desde su regreso.


