Estados Unidos amaneció este sábado, 31 de enero, con un cierre de gobierno federal tras no aprobarse a tiempo la extensión de fondos en el Congreso, una parálisis que, aunque se espera que sea breve, trastoca el desenvolvimiento de millones de personas dentro del país, incluyendo a inmigrantes que, de por sí, no cuentan con los mismos privilegios que los ciudadanos.
Tal como ya había sucedido en cierres de gobiernos anteriores, se espera que las oficinas trabajen a medias y que los empleados federales sean enviados a la figura de "licencia sin sueldo", obligados a seguir laborando sin paga hasta nuevo aviso.
Para ejemplificar, un cierre de gobierno no tiene que ver con una paralización del país, sino más bien se trata de aplicar el freno en varios rubros, pues se recortan actividades no esenciales mientras otras continúan por seguridad pública o mandato legal.
En el tema de la inmigración, por su parte, algunos procesos siguen avanzando, pero con retrasos, incertidumbre y cuellos de botella que influyen directamente en la vida de miles de personas .
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Para la comunidad latina inmigrante, el primer golpe suele sentirse en el trabajo; desde la suspensión de E-Verify -herramienta usada por empleadores para comprobar estatus migratorio- hasta el parón de contrataciones, justamente por la incapacidad de constatar la situación legal de cada quién. La ansiedad está a la orden del día ante ese panorama, pero lo más grave es la falta de ingresos para las familias que ven su vida “paralizada” con la necesidad de pagar la renta, comprar comida y abastecerse de productos básicos.
En lo que respecta a los trámites, el problema radica en que todo se vuelve más lento y aumenta la incertidumbre. Algunos servicios migratorios continúan en curso, por ser considerados esenciales, aunque con personal reducido, lo que eleva la posibilidad de demoras y aumento en los tiempos de espera.
Un cierre de gobierno ocurre cuando el Congreso y el presidente no logran un acuerdo presupuestario y, por la Ley Antideficiencia, el Estado no puede gastar sin autorización legislativa. En este caso, el bloqueo se activó entre la noche del viernes y la madrugada del sábado, 31 de enero, después de que no se aprobara a tiempo una extensión de fondos.
Para sumarle a la falta de acuerdo entre el Congreso y el presidente, también existieron desacuerdos entre Cámara, Senado y la Casa Blanca sobre cómo financiar al gobierno, lo que forzó a limitar funciones federales. El cierre se produce en medio de tensiones por el financiamiento y condiciones ligadas al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y el ICE, con negociaciones que podrían solucionarse con una votación prevista para el lunes, en la que se espera termine resolviéndose el tema.
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