Los lunamotos, o sismos lunares, son fenómenos sísmicos que ocurren en la Luna, el satélite natural de la Tierra, lo que revela que no es un cuerpo geológicamente inactivo. La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) los describe como terremotos lunares, detectados por sismómetros instalados por las misiones Apolo. Estos eventos pueden ser sorprendentemente intensos y prolongados, hasta con la posibilidad de alcanzar una magnitud de 5.5 en la escala de Richter y extendiéndose por más de diez minutos, una duración considerablemente mayor que la de la mayoría de los sismos terrestres. Su estudio es crucial para comprender la composición y la evolución de nuestro vecino cósmico.
La NASA clasifica los lunamotos en varios tipos según su origen, ya que los sismos lunares profundos se localizan a cientos de kilómetros bajo la superficie y son fenómenos de marea, causados por la atracción gravitacional de la Tierra que deforma las estructuras internas lunares. Los sismos por enfriamiento se originan a profundidades moderadas (20 a 30 kilómetros) debido a la contracción gradual de la Luna al enfriarse. También existen sismos superficiales, producidos por el impacto de meteoroides. Finalmente, los sismos lunares extremos ocurren a nivel “extremadamente superficial”, provocados por la expansión y contracción térmica de la roca ante los drásticos cambios de temperatura entre la noche y el día lunar.
Un factor fundamental en los lunamotos es la contracción de la Luna, ya que nuestro satélite se achica a medida que su interior se enfría, lo que redujo su diámetro en unos 50 metros durante los últimos cientos de millones de años. Esta reducción hace que la superficie, al ser quebradiza, se fracture, lo que forma “fallas de cabalgamiento” donde una sección de la corteza se superpone a otra. William Steigerwald, científico de la NASA, afirmó en 2019 que “nuestro análisis ofrece la primera evidencia de que estas fallas aún están activas y probablemente producen lunamotos hoy en día a medida que la Luna continúa enfriándose y encogiéndose gradualmente”. Estas se observan como pequeños acantilados escalonados en la superficie lunar.
La potente influencia gravitacional de la Tierra es otro motor clave de la actividad sísmica lunar. La Tierra, con 80 veces la masa de la Luna, deforma sutilmente nuestro satélite, algo que genera “mareas” en su superficie sólida, observables en acantilados jóvenes conocidos como escarpas lobuladas, según reveló NASA. Un estudio liderado por Thomas Watters, de Smithsonian, analizó datos de los sismómetros de Apolo (1969-1977), de forma que localizó mejor 28 sismos superficiales. Ocho de ellos estaban a menos de 30 kilómetros de fallas visibles en imágenes lunares, una cercanía que permite atribuir su origen a estas. Este hallazgo refuerza la idea de una Luna geológicamente activa.
El monitoreo de los lunamotos inició con la misión Apolo 11 en 1969, al desplegar el primer sismógrafo lunar, y continuó con Apolo 12, 14, 15 y 16. Los instrumentos registraron sismos de magnitud 2 a 5. Un reanálisis de los datos mostró que seis de los ocho sismos superficiales vinculados a fallas ocurrieron en el apogeo lunar, cuando la tensión gravitacional terrestre es máxima, lo que facilita el deslizamiento. Imágenes de la nave espacial Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA confirman esto, algo que revela más de 3500 escarpas de falla, algunas con deslizamientos de tierra o rocas frescas, lo que sugiere actividad reciente y recurrente.
A pesar de su intensidad, los lunamotos no afectan la Tierra ni sus terremotos, sino que son fenómenos intrínsecos a la geodinámica lunar. Esta comprensión es crucial para futuras misiones, ante lo que Renee Weber, sismóloga de la NASA, enfatizó en la necesidad de “establecer una nueva red de sismómetros en la superficie lunar para determinar cuánto peligro presentan los lunamotos”. El estudio de estos sismos no solo mejora el conocimiento de nuestro satélite, sino que también aporta información valiosa sobre la evolución de otros cuerpos rocosos, como Mercurio, que exhibe una contracción aún mayor. Esta investigación es fundamental para planificar la futura presencia humana en la Luna.

Nubia amplía su catálogo en México con el lanzamiento del nuevo V80 Max, un smartphone que apuesta por la durabilidad y la autonomía como sus p
