La noticia de la cancelación de la Finalissima fue un baldazo de agua fría para la selección argentina. Con poco margen de maniobra, se quedó sin rival para la doble fecha FIFA de marzo, pero logró cerrar un encuentro ante Guatemala el martes 31 de marzo. El plantel que intentará defender el título en el Mundial 2026 aún no está definido y esta ventana era ideal para probar variantes. Lo más preocupante es que los otros candidatos no solo tienen programados amistosos, sino que, la gran mayoría de ellos, se enfrentará a rivales de primer nivel para terminar de ultimar detalles.
Francia jugará con Brasil y Colombia en Estados Unidos. La Verdeamarela, además de cruzarse con los franceses, también se verá las caras con Croacia. Inglaterra se cruzará con Uruguay, y Portugal jugará con dos de los anfitriones de la Copa del Mundo: México y Estados Unidos. Por último, España, que iba a jugar la Finalissima contra el último campeón del mundo, se movió rápido y cerró un amistoso con Serbia.
La albiceleste y la Furia Roja ya tenían acordado un segundo compromiso en Doha, Qatar, a finales de marzo: el equipo dirigido por Lionel Scaloni debía enfrentarse al seleccionado qatarí el 31 y la selección ibérica planeaba medirse con Egipto el 30. Ambos partidos formaban parte del Qatar Football Festival, un espectáculo que también contemplaba la participación de Arabia Saudita y Serbia. Los conflictos bélicos en Medio Oriente obligaron a cancelar la Finalissima y el resto de los partidos.
El partido entre los últimos campeones de la Copa América y la Eurocopa tuvo demasiadas idas y vueltas. Ambas selecciones se consagraron en 2024 y, desde entonces, pasaron los meses -y los años- sin información concreta sobre cuándo se jugaría. Finalmente, se llegó a un acuerdo para que dispute el 27 de marzo en el estadio Icónico de Lusail ubicado en Doha, Qatar, el mismo en el que la Argentina celebró el título Mundial 2022.
Sin embargo, la guerra en Medio Oriente iniciada a fines de febrero tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y la posterior respuesta iraní, hicieron que sea imposible jugar ahí. Se canceló el fútbol y, aunque los qataríes querían reprogramar el partido por cuestiones comerciales, se buscó cambiar de sede por la seguridad de los protagonistas.
La Conmebol propuso una cosa, la UEFA otra, y tras varios intentos de negociación para llegar a un acuerdo, finalmente se canceló. La Federación Española culpó directamente a la AFA por “no aceptar ninguna propuesta”. Claudio ‘Chiqui’ Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, respondió que los europeos no aceptaron cambiar la fecha del 27 al 31 de marzo para jugar en una sede neutral. Versiones cruzadas y culpas compartidas, aunque con un mismo final: la cancelación de la Finalissima.
En este contexto y con el calendario ajustado, la selección argentina podría llegar al Mundial sin jugar en los últimos siete meses. El partido más reciente fue el 14 de noviembre del año pasado, ante Angola, en una victoria por 2 a 0 con goles de Lautaro Martínez y Lionel Messi. Previamente venció a Puerto Rico por 6 a 0 y a Venezuela por 1 a 0, en octubre, también en amistosos.
El agravante es que no se cruza con un equipo europeo desde la final de Qatar 2022, cuando venció a Francia por penales luego del empate 3 a 3 en tiempo reglamentario. Y sin contar las Eliminatorias, desde que ganó la Copa del Mundo disputó amistosos contra selecciones muy inferiores: Panamá, Curazao, Australia, Indonesia, El Salvador, Costa Rica, Guatemala, Puerto Rico y Angola.
La idea que aún sigue en pie es la de armar un partido de despedida antes de viajar a Norteamérica. Sin rivales en el horizonte, además de enfrentarse a Guatemala -rival al que ya le ganó por 4 a 1 en 2024- podría jugar con la selección Sub 20, algo que claramente no serviría como verdadera prueba para un equipo campeón del mundo, que por naturaleza tiene mayores exigencias.

